Querido Diario | Storytelling personal y escritura consciente para personas sensibles

No soy la voz perfecta. Ni quiero serlo.


Yo no encontré el storytelling personal como un curso para hablar bonito. Lo encontré cuando me estaba ahogando en mi propia rabia.
Cuando la voz que tenía dentro dolía más de lo que sanaba.

No llegué a contar mi historia porque quería inspirar a otros. Llegué porque no podía más. Porque me sentía rota, cansada de callar y harta de intentar encajar en espacios donde siempre era “demasiado”:
demasiado intensa, demasiado sensible, demasiado incómoda.

La primera vez que alguien me escuchó, no me interrumpió. Me dejó llorar con la voz rota, mientras yo trataba de entender qué era lo que tanto me dolía. Solo me escuchó. Y eso, aunque fue bonito, también dolió. Porque nunca nadie lo había hecho.

No me convertí en influencer ni en storyteller de voz perfecta. Me convertí en alguien que sigue temblando cuando escribe. Que todavía se quiebra cuando habla de su historia. Pero que, a través de la escritura personal, ha recuperado su voz.

No quiero un blog perfecto. Tampoco acompaño procesos para que la gente cuente historias “lindas”. Quiero que las cuenten como salen: feas, sucias, incómodas, temblorosas, llenas de dudas. Quiero una escritura consciente, sin maquillaje ni prisa.

Porque las historias no están para gustarle a todo el mundo.
Están para salvarte de vos mismo.
Aunque sea un ratito. Y eso me basta.

Wendy | Storyteller

Fotografías © Candelilla Club

Si también tenés una historia que no sabés cómo contar, si sentís que algo quiere decirse pero todavía no tiene forma,llegaste al lugar correcto.

Revisa la guía gratuitaMapa de Storytelling para Almas CreativasVer AQUÍ