S.O.S. empatía

Gracias a mi resiliencia, pude recuperar mi voz, la que callé por tantos años. Aprendí por la mala que no todos tienen capacidad empática, pero eso no debe desmotivarme a tratar de serlo. Yo puedo ser parte de ese grupo pequeño, en vías de extinción, que está dispuesto a escuchar. A reconocer que coexisto con sentimientos no placenteros ¿Y qué? Eso no me hace una mala persona.