Ecdisis

Querido diario:

Se una buena niña ¡Controla tu carácter! ¡No llores, no te enojes, no alces la voz!

Durante mucho tiempo evité hablar de este tema, pero hoy decido hacer esta confesión personal.

Casi toda mi vida, sostuve una estrategia como parte de mi filosofía de vida que fue impuesta. Me apropié de ella porque me convencieron de que era lo mejor para mí. Sin embargo, tenía inquietudes al respecto y sabía que no estaba bien. Que debía cambiar el discurso en mi cabeza y la ruta a seguir.

Me llevó 18 años resolverlo. Sentirme lo suficientemente fuerte y decidida para romper con ello. Fui a terapia por otro motivo, pero estando allí me di cuenta de que, había más tela que cortar. Y fue así como la terapeuta me dio el electrochoque que tanto necesitaba:

Corta ese cordón umbilical, estás sanando y esta es tu nueva versión.  

Fue un momento de impacto que siempre tendré en mi memoria.

Poco a poco empecé a despertar y a entender por qué era vital que me salvara y me convirtiera en mi propia super héroe.

No fue fácil. El camino de alejarme de todo el sistema de creencias que había mantenido con tanto orgullo, pero que al mismo tiempo me causaba ansiedad, dolor, que no me permitía ser quien verdaderamente soy, terminó siendo muy solitario y mi mayor miedo se estaba haciendo realidad.

Ese sistema de creencias se fundamenta en los principios de la religión católica, en la cual me criaron. Pero, terminaba siendo represiva al punto de privarme de mi propia naturaleza humana y adoptar esta idea de que, al ser parte de esta postura, no necesito más nada.

Precisamente era eso lo que me causaba tanta ansiedad, porque todo era basado en términos de castigo y recompensa. Una forma cruel de hacerme pensar y sentir que, si me equivocaba por más pequeño e insignificante que fuera, merecía sufrir y si de casualidad hacía algo bien, pues un obtenía un premio.

Así que era una competencia por demostrar que merecía todos los premios, en especial si ponía en evidencia el error de alguien más.

Ahora, mi única responsabilidad es conciliar mis voces internas, ponerlas en orden y sentirme a gusto con ellas, aunque sea tedioso y así como aprendí ciertas cosas que me drenaron energía, también puedo desaprenderlas al punto de dejarlas morir.

Creo firmemente en que estoy en constante evolución y me estoy enamorando cada día más de mi nueva piel. De esta ecdisis que me está permitiendo sanar.

La buena niña está en mí y no, no tengo nada que controlar, porque ahora todo fluye y sigue su curso como debe ser.

Wendy

Ilustración por Artistic Chaves

Autor: Querido diario

Un refugio de conexión humana.

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