El eco de mi pequeña voz

Querido diario:

¿En qué momento la dejé dormirse? ¿Cómo fue que no me percaté de que olvidaba tener la visión clara, un espíritu aventurero y hasta la capacidad de asombro por las pequeñeces de la vida? Esa determinación por encontrar las respuestas usando el famoso ¿Y por qué? Hasta saciar la curiosidad.

No lo sé, pero en el fondo, encuentro episodios de mi vida donde ella está herida y asustada. Supongo que fui obediente cuando desde afuera, me pedían que la enmudeciera, porque debía crecer y hacerme fuerte.

Me he preguntado si tengo a quien culpar y aunque no quiera aceptarlo sí. A mí misma. Por no defenderla y dejarla ser ella. Por dejar que la pereza la abrazara al elegir lo fácil. Por arrullarla para que al fin se durmiera y así madurara, a ella, a mi propia niña interior.

Ahora que soy adulta y en medio de mi ajetreada vida, cuando estoy realizando una tarea de la casa, mi hija jala con fuerza de mi ropa y me invita diciéndome: ¡Mami, vamos a fugar! Pues, con sus tres añitos intenta pronunciarlo bien. Le respondo: ¡Ahorita, ya casi voy, estoy ocupada!

Cuando termino y la busco para integrarme, ya ha cambiado de juego y he perdido una excelente oportunidad para disfrutar de su niñez y para recuperar la mía. En ocasiones, mi hija, me ayuda a lavar los trastos. Le encanta quitar el jabón de las cucharas y me percato de que está jugando, viendo como cae el agua, pero la interrumpo y le pido que siga con otros para terminar rápido.

Por eso me pregunto ¿En qué momento la dejé dormirse? Y es que me doy cuenta de que precisa más ordenar y limpiar la casa que divertirme con mi hija que busca mi atención y al mismo tiempo motivarme a conectar con mi niña interior. Quiero sentirla, pero sin dejar de lado lo aprendido hasta ahora. Complementarla con la mujer adulta en la que me he convertido. Hacer las paces y decirle que todo está bien.

Pues, ahora lo comprendo. La vida se encarga de recordarte aquello que dejaste olvidado y que es importante que conserves, por más años que tengas y por más tareas que debas hacer. Mi hija hace eco de mi pequeña voz. Me motiva a mantenerla conmigo y nunca más dejarla ir.

Como decía Facundo Cabral, este es un nuevo día para empezar de nuevo.

Maro

Autor: Querido diario

Un refugio de conexión humana.

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